Parte de la fascinación que ejerce Machu Picchu se debe a la falta de información precisa acerca de su origen y de por qué los Incas lo construyeron, ocuparon y luego abandonaron. Todo lo que sabemos con certeza es que, debido a su majestuosa construcción y ubicación, este lugar único en su género jugó un papel muy importante en algún momento durante la era incaica.
Se han creado numerosos mitos e historias populares alrededor de esta mítica ciudadela. Una hipótesis sostenía que debido a la gran cantidad de huesos femeninos encontrados durante las excavaciones, el lugar podía haber sido un centro religioso donde las "Ñustas" (vírgenes) eran sacrificadas.
La presencia de piedras talladas con precisión como el Intihuatana respalda la hipótesis de que toda la disposición urbanística de la ciudadela estuvo basada en la posición astronómica de sus construcciones, lo que sugiere que éste era un lugar donde se realizaban estudios astronómicos.
Estudios recientes han demostrado que es errada la teoría de que la ciudadela fue el “último refugio de los incas rebeldes”. En la época en que los españoles expandían sus territorios conquistados, lo que quedaba de la elite incaica buscó refugio en un área que estaba en las profundidades de la selva, un lugar conocido como "Espíritu Pampa". Es aquí donde los Incas vivieron sus últimos días junto con los monjes agustinos.
Aparte de todos los mitos tejidos alrededor de la ciudadela, algo es cierto: hay aquí vibraciones excepcionalmente poderosas y positivas. En los últimos años, muchos grupos esotéricos y religiosos internacionales se congregan ante la presencia de estas poderosas fuerzas del Santuario, haciendo de Machu Picchu un centro mundial ideal para estas prácticas.
Lecturas recomendadas: 'La Ciudad Perdida de los Incas' de Hiram Bingham y 'El Santuario histórico de Machu Picchu’ de Peter Frost.